La integración social de las personas con discapacidad es un objetivo y una necesidad ampliamente reconocida, tanto por los profesionales y técnicos que trabajan con ellas, como por sus familias y entorno más próximo. Pero la integración social plena, como un objetivo estratégico, no puede ni debe ser sólo un deseo, sino que ha de perseguirse a través de acciones, actividades y habilidades dirigidas a potenciar la autonomía e independencia personales, único medio real para conseguir una incorporación adecuada, como la de cualquier persona, en la sociedad.

El ocio es un ámbito fundamental en la vida de cualquier persona. Es el tiempo que dedicamos a hacer aquello que nos gusta y que compartimos con las personas con las que nosotros queremos y tenemos cosas en común. Por este motivo, es muy importante que las personas con discapacidad intelectual tengan los apoyos necesarios para poder acceder a un ocio de calidad, libremente elegido y a través del cual consigan cada vez un mayor grado de autonomía.

Los beneficiarios directos son jóvenes con discapacidad intelectual entre los 13 y los 50 años. De forma paralela también se trabaja con las familias para mejorar la intervención con sus hijos, existiendo una comunicación constante entre la asociación y las familias.